El acné y la depilación láser

El acné es producto de un exceso de producción de hormonas que estimulan las glándulas sebáceas, haciendo que aumenten de tamaño e incrementen la producción de sebo. Este aumento de grasa, junto con las células muertas, bloquea los folículos pilosos y las glándulas sebáceas produciendo los típicos granos irritantes del acné.

La principal dificultad del acné y la depilación láser son los medicamentos que los pacientes ingieren para combatirlo. Esto, porque dicha medicina “produce fotosensibilidad en la piel, en especial, el medicamento conocido como isotretinoina, por lo que los dermatólogos no recomiendan exponer la zona tratada a rayos solares ni mucho menos a exposición directa al calor de un tratamiento de depilación láser”, explica Carolina Baeza Stuardo, especialista en depilación láser.

Por lo tanto, la isotretinoina – al producir fotosensibilidad- deja expuesta la piel a reacciones anormales, irritaciones cutáneas e incluso quemaduras, “por lo que es recomendable esperar 6 meses luego de haber concluido el tratamiento para iniciar la depilación láser. No obstante, es necesario que sea su médico especialista quien determine el tiempo concreto para garantizar la realización de un tratamiento de depilación”, detalla.

En definitiva…


El acné no debiera ser un impedimento para someterse a la depilación láser. Cuando un paciente solicita un tratamiento láser, la zona a tratar pasa por una revisión previa de nuestros especialistas de la salud.

En caso de existir acné y querer someterse a depilación definitiva, se le pedirá cierta información para determinar su depilación con acné. Es muy probable que se pida detener algún tratamiento actual del acné y esperar unos días para disipar los efectos del medicamento. Cabe destacar que, la depilación láser no está enfocada por ningún motivo a curar el acné, sino a eliminar el vello no deseado.

 

 

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